Admitámoslo: El cincuenta por ciento del tiempo estamos mintiendo y el resto lo dedicamos a comer y dormir o beber (). Mentimos sobre por qué hemos llegado tarde al trabajo o a una cita, mentimos sobre el amor, mentimos en las relaciones de amistad y en todo lo que se relacione con un compromiso preestablecido. Cada vez que decimos la verdad es porque no nos queda más remedio o porque no ha pasado nada relevante.
A mí, por ejemplo, siempre me ha dado mucha flojera decir la verdad luego de haber hecho algo interesante:
—Llegué tarde al trabajo, Sr. Mister, porque ayer me metí una bomba que ni pa' que le cuento!
—Falté a tu cumpleaños porque me pareció más divertido quedarme en casa y ver como me crecían las uñas.
— Primo, no te estoy prestando atención porque siempre hablas de lo mismo y prefiero componer canciones mentales mientras hablas.
Es un error garrafal admirar a los que son capaces de decir la verdad a la cara del jefe, del novio o de los amigos. Pobrecitos los sinceros, digo yo, por su incapacidad de defenderse con imaginación, que no logran salvarse con arte y dejan mostrar su mezquindad cuando sería tan fácil decir:
—No sabe el tráfico que había, señor mister, hubo un accidente horrible de cientos de heridos...
—No fui a tu cumpleaños porque murió mi mamá y mi gato. Doble velorio, sorry.
—Es increíble lo que me estás contando, primo, te compadezco y te apoyo. Cuéntame mas.
La mentira, como puede apreciarse en estos ejemplos, no sólo nos hace sentir mejor a nosotros, sino que también provoca bienestar en nuestro interlocutor, quien acabaría destrozado si conociera la cruda realidad. Y ya se sabe: lo que beneficia a ambas partes es, siempre, un buen negocio.
Efectivamente, es mi creencia que cuanta más mentira haya en el mundo, mayor creatividad habrá desarrollado el hombre para el bienestar colectivo. Y poco a poquito irá desapareciendo del mapa esa cosa rara llamada «sinceridad», síntoma tristón de la enfermedad mental llamada «aburrimiento».

4 comments:
Cuando el hobre busca desentenderse de la realidad, crea la matriz...jaja un mundo de mentiras en donde todo puede pasar, pero creo que prefiero la verdad que por mas dura que sea nos enseña a crecer interiormente y a ser consecuentes con nuestros actos zzzzzzzz si pes pa dormir pero es la cruda realidad jaja en fina ahora esoty viviendo una mentira y nose cuanto podre aguantar...
Mientras tu cuerpo aguanté dale vive de ellas ... y si no .. únete a mi club
Yo miento porque se trata de defensa personal y cada vez que alguien intenta meterse demasiado en mi vida, miento. Lo hago ademas para no herir los sentimientos de otras personas, o sea de buena gente que soy, porque sino todos saldrían damnificados y terminaría en una vida social miserable.
Las mentiras a veces son un recurso de sobrevivencia. Una vez intenté unirme a un grupo de mentirosos anónimos y no resultó, terminó siendo peor porque me dieron paranoia mis compañeros (todos mentían!!). Así que no sé, tal vez sería bueno olvidar las culpas...
Nadie miento, puesto que nadie conoce la verdad, he alli la blasfemia que espero me introduzca al paraíso :)
Mentirosos anónimos? Donde se ha visto mentirosos que nos ean anónimos? xD
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